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Solamente Tanger me parecio una ciudad para andarse con mas cuidado, en particular al atardecer en la medina. Habia bastantes matados, gente un poco marginal (drogadictos, camellos), presencie dos peleas a puetazos en la zona del zoco chico). Pero bueno, en una ciudad de puerto es bastante esperable un ambientillo un poco «sórdido».

La Jenny deportista iba con confianza, ganaba y la rompía, pero la Jenny mujer. Hasta hace muy poco tiempo, si un hombre me decía que era linda, yo pensaba que me estaba tomando el pelo. Yo decía: «No puedo ser linda, yo soy grandota».. Así que aprovechábamos ese momento para hacer cosas normales después de que ella preparara la cena. Era la ocasión para disfrutar. Pero siempre manteniéndolo en secreto para que no se enterara mi padre.

Todos buscan lo mismo: pasar un buen momento, donde la música rige el ritmo de una corrida por las calles de Palermo hasta el Rosedal, ida y vuelta. «Vamos que ya salimos. A no quedarse, eh! Salimos todos juntos y cada uno sigue su ritmo». En fin, no estoy en contra de los videojuegos, y me parece muy bien que la gente se divierta un rato con estas cosas, siempre y cuando no suponga un trastorno en sus vidas y no les robe tiempo para hacer cosas m s importantes. Pero eso no quita que una persona que juegue no pueda ser minimamente cr tica con el tema, y sea capaz de ver un poco m s all de sus narices, ver el trasfondo de las cosas que nos rodean, ver que muchas veces transmiten unos valores que en nada benefician a la sociedad. Yo nunca he pretendido que nadie deje de jugar, como me dec a pleiade un d a., ser a muy ambicioso por mi parte.

Tanto es así, que tenían que habilitar zonas en las inmediaciones de la Mezquita para poder acoger a todos los fieles que allí se concentraban cada ocaso, justo antes de levantarse el veto para comer y beber tras todo el día de restricción y en pleno agosto con casi 45 grados. Después de observarles durante un buen rato volvimos tranquilamente al riad, el cansancio de todo el día comenzaba a notarse. El día siguiente se planteaba intenso..

«No sabía que ser técnico de selección iba a ser tan aburrido. No me arrepiento ni me voy frustrado porque di lo mejor de mí. No voy a volver a dirigir otra selección. De las más de 50 canciones que Espaa ha llevado a Eurovisión, un buen puado han sido temas entre el flamenco y la rumba, con aires de sevillana o de chumba olé. Y nunca nos ha dado resultado. Por qué cree TVE que esta vez va a a ser diferente? Yo ya me estoy llevando las manos a la cabeza, y me temo que con Pastora Soler volvemos a quedarnos en el puesto 23, y no hay derecho..

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